Hemos querido conocer mucho más en profundidad el trabajo de la Unidad de Reproducción Asistida del Área Sanitaria Norte de Córdoba. Para ello hemos hablado con José Miguel Sánchez Juárez, F.E.A. de Obstetricia, que nos ha contado el funcionamiento de esta unidad, que tiene mejores resultados que la media nacional, y su relación con los pacientes.

P: Para comenzar y situar a los lectores, ¿en qué consiste el trabajo que realiza la Unidad de Reproducción Asistida del Área Sanitaria Norte de Córdoba?

R: En la Unidad nos encargamos del asesoramiento, diagnóstico y tratamiento en aquellas parejas que tienen problemas para conseguir un embarazo, y también en las que ese embarazo conseguido no llega a buen fin en repetidas ocasiones.

En nuestro centro realizamos el Estudio Básico de Esterilidad, que se resume en una primera recopilación detallada de los datos clínicos de la pareja en búsqueda de antecedentes que puedan influir en su fertilidad; estudio analítico general, hormonal y serológico a ambos, junto con pruebas radiológicas en el caso de la mujer y estudio de esperma en el caso del hombre. Tras todo ello, a la vista de los resultados y si es posible el tratamiento, les informamos de las técnicas de reproducción disponibles en nuestro centro

En el caso de mujeres sin pareja o parejas homosexuales femeninas les asesoramos acerca de sus inquietudes y se les ofrece derivación a la Unidad de Reproducción del Hospital Reina Sofía si así lo desean.

P: Continuando, nos gustaría saber desde cuándo existe esta unidad y cómo fueron los primeros pasos hasta consolidarla de cara a los pacientes.

R: La unidad comenzó a funcionar de forma coordinada con la U.G.C de Laboratorio a principios de 2011, aunque previamente ya se realizaban tanto estudios de esterilidad como tratamientos con coitos dirigidos tras estimulación ovárica, que consisten en programar la ovulación de la mujer haciéndolo coincidir con las relaciones sexuales.

Como todo en esta vida, los comienzos fueron arduos, ya que se incorporaba una nueva técnica, la Inseminación Artificial Conyugal ( I.A.C.) por lo que hubo que poner al día los protocolos de los que disponíamos, la organización y coordinación de Ginecología con Laboratorio, puesto que dicha técnica nos obliga a llevar un seguimiento más continuado y cercano de cada pareja; pero con la voluntad y el entusiasmo de todos los profesionales implicados en poco tiempo pudimos establecer un circuito lógico y eficaz para intentar acortar los plazos en lo posible, por ejemplo, programando consultas específicas para este tipo de problemas, controles de estimulación incluso en fines de semana y festivos, reserva de tiempo en laboratorio para las técnicas de preparación de semen.

P: ¿Qué tipo de pacientes suele tratarse en la Unidad de Reproducción Asistida? ¿Cuáles suelen ser los casos más habituales?

R: Como comenté anteriormente, tratamos a parejas que tienen problemas de fertilidad, bien por no conseguir embarazo en un tiempo determinado, hablaríamos de esterilidad, o bien por infertilidad en los casos en los que tras conseguir la pareja embarazos de forma espontánea, éstos acaban abortándose.

Lo que más frecuentemente atendemos son casos de esterilidad; como solemos explicar en consultas, las causas de esterilidad se pueden resumir en tres bloques, las de causa femenina, las de causa masculina y las de origen desconocido, en las que ambos miembros de la pareja tras el estudio no encontramos nada físico ni funcional que merme la capacidad para obtener un embarazo. En nuestra Área, lo más habitual es el origen desconocido de la esterilidad y la causa femenina, tratables en la mayoría de los casos con los medios que disponemos.

P: Vivimos en una zona donde la gente es muy cercana, ¿nota esta cercanía a la hora de atender a las parejas que llegan con un problema? ¿Cree que puede costar más dar el paso que en núcleos urbanos mayores?

R: Es cierto que el tema de la reproducción asistida sigue siendo hoy día un tema tabú, la esterilidad en muchas ocasiones no es concebida como un problema médico, como puede serlo la hipertensión arterial o la diabetes, sino que se la asocia a falta de virilidad en el hombre o incapacidad para cumplir con el rol de madre que dicta la sociedad para la mujer, y eso es una concepción errónea. En los últimos tiempos sí hemos notado un aumento de la preocupación de las parejas por su fertilidad consultando si algunos tratamientos por otros motivos van a dificultar dicha función, incluso antes de siquiera plantearse tener descendencia. Con el fenómeno de la globalización de la información, las parejas tienen a su alcance muchísimas más fuentes de consulta de las que disponíamos hace unos años, por lo que afortunadamente esa barrera social al “qué dirán” cada vez es más delgada y ese pasito para plantearnos sus problemas de fertilidad cuesta mucho menos darlo, independientemente de la zona geográfica en la que nos encontremos.

Por ello, y teniendo en cuenta las características de la “gente” de nuestra comarca, establecemos una relación muy sincera y de confianza con nuestras parejas, favoreciendo la comunicación bidireccional para cualquier duda o incidencia que surja a lo largo de los tratamientos, les facilitamos un número de teléfono de contacto en el que siempre estaremos algunos de los profesionales que trabajamos en la unidad y tienen abiertas las puertas para que se personen si lo consideran oportuno.

P: Continuando con las parejas que llegan a la Unidad de Reproducción Asistida, entendemos que hay tener mucha psicología porque son situaciones sensibles y complicadas. ¿Cómo recomienda afrontar esta relación con ambos pacientes?

R: La infertilidad conlleva una situación de estrés en la pareja comparable a otros eventos vitales como puede ser la pérdida de un ser querido, el divorcio o el padecimiento de una enfermedad grave, además de eso, están sometidas a un régimen estresante de visitas médicas, tratamientos farmacológicos, relaciones sexuales programadas e incluso intervenciones quirúrgicas que suponen cargas que pueden afectar a su estado emocional, físico y social. Por ello, siempre debemos dedicar un tiempo en la consulta para preguntarles algo muy sencillo, “¿Cómo os sentís?, ¿Cómo lo estáis llevando?” ya que a lo largo de nuestra relación profesional se pasará por diversas fases, incertidumbre por conocer los resultados, sentimientos de culpa, tristeza, ansiedad, ilusión, e incluso dudas acerca del tratamiento y esperanza por los resultados de los mismos; debemos intentar enseñar a sustituir los pensamientos negativos por otros positivos y más racionales.

Con el paso de los ciclos de tratamiento la comunicación de la pareja suele empobrecerse y convertirse en algo mecánico, por lo tanto, debemos insistir y fortalecer el entorno de confianza inicial, aconsejamos que cuenten su situación a familiares o amigos cercanos para obtener apoyo de éstos y descargar de responsabilidad de apoyo mutuo a la pareja. Aún así hay veces que la situación de carga emocional es tal que nos piden o decidimos hacer un paréntesis en los tratamientos, como suelo decir, la reproducción no es el sprint de los 100 metros lisos, es más una carrera de fondo, de constancia, trabajo y tranquilidad.

P: Volviendo ahora al trabajo de la Unidad de Reproducción Asistida y hablando de estadísticas, ¿cuál es el porcentaje de éxito que obtiene el ASNC con las parejas que llegan buscando ayuda?

R: Que me perdonen los lectores porque ahora voy a dar datos numéricos puros y duros: desde 2011 y hasta diciembre del 2018 llevamos tratadas un total de 69 parejas en las que se han conseguido 26 embarazos, lo que nos deja una Tasa de Embarazos por Pareja del 38 % aproximadamente, y si lo ajustamos por ciclo realizado tenemos una Tasa de Embarazo del 17.70%. Como dato más cercano, en 2019 se han tratado en el programa de Inseminación Artificial un total de 18 parejas hasta noviembre en las que se han obtenido 6 embarazos.

Además, me gustaría añadir que otras muchas parejas no llegan al programa de Inseminación ya que consiguen embarazos bien en la fase de estudio y más frecuentemente con el tratamiento de inducción de la ovulación con clomifeno y coitos dirigidos, de los que no tenemos datos depurados.

No obstante, nuestra unidad está por encima de la media nacional en porcentaje de embarazos logrados.

P: ¿Cree que estamos en números normales o podríamos estar ante un mayor número de parejas que acuden a la Unidad de Reproducción Asistida? ¿Sigue habiendo cierta resistencia a utilizar esta opción?

R: Para nada, en algunos casos consultan solicitando estudio o técnicas de reproducción parejas que no reúnen aún los criterios mínimos para sospechar que pueda haber un problema de fertilidad.

Hoy día las parejas vienen cada vez más informadas y no presentan casi ninguna reticencia a iniciar algún tratamiento de reproducción, es más, en muchas ocasiones incluso son ellas quienes lo sugieren en primera instancia, casi sin esperar al estudio.

P: En estas entrevistas también nos gusta ofrecer información práctica a la ciudadanía. Pongámonos en la piel de una pareja que no puede tener hijos. ¿Cuáles son los pasos que deben dar para acudir a la Unidad de Reproducción Asistida?

R: En primer lugar, me gustaría comentar en qué circunstancias una pareja, sin antecedentes conocidos que influyan, pueda pensar que tienen un problema de fertilidad; toda aquella pareja que lleva al menos un año con relaciones sexuales frecuentes sin método anticonceptivo y con deseos de gestación, puede ser candidata a estudio, ya que se estima que en ese periodo un 85% de las parejas han conseguido un embarazo. En mujeres mayores de 35 años o con patología ginecológica conocida ese periodo se reduce a seis meses.

El primer paso es siempre consultar con su Médico de Familia, que será el que nos derive a la mujer a nuestras consultas externas, la primera consulta se da en poco tiempo porque no tenemos lista de espera, ahí evaluaremos el caso de la pareja y se iniciará el estudio pertinente, y de ahí para recibir los resultados y primeras recomendaciones se citará a la consulta específica de Reproducción.

P: Por último, para terminar, nos gustaría que diera algún consejo a aquellos lectores y lectoras que estén encontrando problemas para tener hijos.

R: Primero quisiera transmitir tranquilidad, como anteriormente comentaba, al cabo de un año el 85% de las parejas consiguen el embarazo, elevándose hasta el 93% las que lo consiguen a los dos años.

Si se está buscando gestación, deben saber que los días fértiles están entre los diez y los catorce tras el inicio de la menstruación en una mujer con ciclos regulares, ahí se produce la rotura folicular que liberará un óvulo cuya capacidad para ser fecundado dura unas 24 horas, hay muchos métodos para intentar conocer ese momento lo más cercanamente posible, como puede ser métodos físicos como la toma de temperatura al despertarse, cambios en la consistencia del moco cervical, o métodos analíticos con la determinación en orina del pico de hormona LH antes de la ovulación, sea cual sea, sabemos que los espermatozoides permanecen activos en las trompas unos 3-4 días, de ahí que sea esa la frecuencia de relaciones que recomendamos.

Si a pesar de seguir estas pautas cada mes viene la menstruación, no lo tomen como un fracaso, el único fracaso es no intentarlo.

Recordarles igualmente la recomendación de un aporte adecuado de ácido fólico, vitamina B12 y Yodo previos a la concepción, para la prevención de defectos del tubo neural y tiroideos.

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