«¿Qué cenamos esta noche?» es, sin duda, una de las preguntas más repetidas en nuestros hogares. Muchas veces, lo tenemos claro. En otras ocasiones, sin embargo, por comodidad o pereza, optamos por el «cualquier cosa». Sin duda, la cena es la gran olvidada del día. O nos la saltamos, o cogemos lo primero que vemos en la nevera o nos pegamos un atracón, fruto del cansancio que acarreamos de toda la jornada.

Las malas decisiones a la hora de elegir el menú nocturno puede acarrearnos una noche de insomnio o de pesadillas, además de provocar problemas de sobrepeso o trastornos por atracón de madrugada.

¿Podemos hacer algo para evitarlo? ¡Claro que sí! La clave está en estos 10 tips que nos harán disfrutar de una cena rica y saludable.

  1. Cena en la mesa, no en el sofá. Para muchas familias la cena es el único momento del día que tienen para estar reunidas y hablar de sus cosas. Así que no es sólo importante a nivel nutricional, sino también a nivel social. Mejor juntarnos alrededor de la mesa que cenar cada uno en un sitio o a una hora diferente. Sociabilizar ayuda a que comamos sólo lo que necesitamos, que la digestión sea más ligera y que podamos eliminar el estrés acumulado.
  2. Apaga la tele. No sólo socializarás mejor, sino que controlorás mejor las calorías que ingieres. Está demostrado que mirar el televisor provoca que comamos más de lo que necesitamos.
  3. Cena temprano. Es ideal acostarse con la digestión hecha. Por la noche el metabolismo se ralentiza y los alimentos se acumulan como grasas más fácilmente. Así, se recomienda cenar dos horas antes de irse a la cama.
  4. No picotees. Por supuesto, no pasa nada por hacerlo de manera esporádica, pero no debe ser la fórmula para el día a días. El problema es el tipo de alimentos que usamos para este tipo de cenas: embutidos, panes blancos, etc., ricos en calorías y en grasas malas.
  5. Elige siempre alimentos integrales. Ya sea pan, pasta o arroz, debemos olvidar los refinados y priorizar el consumo de alimentos integrales. Sacian más y nos aportan una gran cantidad de fibra.
  6. Sí, siempre, a las verduras. Hay una leyenda urbana que asegura que la lechuga es muy indigesta y deberíamos dejar de consumirla por la noche. Pero sólo es eso: una leyenda urbana. No hay ninguna evidencia científica que lo demuestre. Todos nuestros menús deben estar basados, fundamentalmente, en verduras, crudas y cocinadas.
  7. No a las grasas y los fritos. A la plancha, en el horno, al microondas, hervidos… ¡Hay vida más allá de la freidora! Las frituras no son buena ni para descansar adecuadamente ni, mucho menos, en una dieta de adelgazamiento. Estas comidas aportan muchas más calorías que una cena clásica —por ejemplo, una tortilla o una sopa— y, además, son más difíciles de digerir.
  8. Bebe agua. Como norma general, y salvo ocasiones muy especiales, debemos acompañar nuestras comidas con agua. Hidrata nuestro organismo y facilita la deglución de los alimentos que estamos comiendo.
  9. Prepárala con antelación. Muchas personas llegan a sus casas agotadas después de todo el día. Este cansancio hace que coman lo primero que encuentran. Para prevenir este error, es recomendable tener las cenas planificadas de antemano, sabiendo qué se va a consumir y cómo. Incluso, tenerlas ya cocinadas, a falta, por ejemplo, de calentarlas en el microondas.
  10. Tómate una infusión antes de ir a la cama. Las bebidas calientes ayudan a dormir bien. Son relajantes y suelen ser también digestivas. Además, previenen que nos despertemos con hambre de madrugada.

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